Sant Mateu durante el señorío de los Maestres de Montesa (II):

Crisis y decadencia (1430 – 1587)

Durante la segunda mitad del siglo XV, Sant Mateu se ve sumida en una profunda crisis económica y demográfica que alcanzará su punto crítico con la derrota de la población durante la guerra de las Germanías. De este modo, si en 1421 la villa se componía de 743 fuegos, en 1510 sólo quedaban 279. En 1474 una dramática escasez de cereales obligó a requisar todas las reservas de trigo y cebada ante la amenaza de hambruna y despoblamiento. En 1481 un recuento fiscal apunta a que aproximadamente el 65 % de la población era pobre.

Las huellas de este nefasto período para la historia local son hoy muy visibles en la población. Nos referimos a la fábrica gótica de la Iglesia Arciprestal que, tras un proceso constructivo de más de cien años, quedó definitivamente inacabada. Es por ello que ha llegado hasta nuestros días un tramo de la primitiva iglesia de reconquista y la portada románica, una de las pocas de este estilo en tierras valencianas.

Con todo, Sant Mateu todavía conservaba a principios del siglo XVI una de las cabañas ovinas y caprinas más grandes de todo el reino de Valencia, con un total de 13.408 cabezas de ganado, aunque en manos de unos pocos propietarios.

A principios de 1520, los peraires de la población, artesanos en el tratado de la lana, constituyen un gremio para proteger su producción. En el contexto valenciano ese mismo año estalla la guerra de las Germanías, en la que las agrupaciones gremiales tendrán un papel muy importante. La población de Sant Mateu fue mayoritariamente partidaria de la causa agermanada que, capitaneada por Gabriel Mas, llegó a agrupar a unos 140 cabezas de familia. La postura de los agermanados de la localidad se radicaliza progresivamente y culmina con el asesinato de Bernat Çaera, administrador de las rentas del Maestre de Montesa, el 16 de junio de 1521. Las represalias por este crimen no se hicieron esperar. Tras caer la villa el día 23 en manos del baile de Morella y del comendador mayor de Montesa, los principales dirigentes son ejecutados: el capitán descuartizado ante la casa de Çaera y el resto en el garrote. Tras cuatro años de represalias el balance para la población fue el pago de 15.000 sueldos a pagar por la villa para obtener el perdón del rey; la obtención por parte del maestre de Montesa de 54.016 sueldos entre confiscaciones y multas, 28 condenas a muerte (8 ejecutadas), y encarcelamiento de unos 90 agermanados.

El siglo finaliza con la asunción por parte de Felipe II de la dignidad del Maestre. En el ámbito local, Pere Dorpa realiza el retablo de la capilla mayor de la Arciprestal, desaparecido en la Guerra Civil; se construye la fachada renacentista del palacio del Marqués de Villores; se inicia la construcción del ermitorio de los Ángeles tras el hallazgo de su imagen. El Humanismo florece también en la villa a través de figuras destacadas como la de Pere Jaume Esteve.